Para cuando regresé, ya las cosas habían cambiado mucho. Aquella inmensa casa de paredes blancas se me figuraba ahora como lo que verdaderamente era, un cuchitril infecto en el que si acaso cabían algunos enseres. Las cucarachas cruzaban rápidamente de un lado a otro la habitación en la que me encontraba, buscando quizá un poco de comida, sin éxito. A este lugar sólo el tiempo parecía visitarlo. Lo que más me sorprendió fue el patio: aquel naranjo marchito trajo a mi memoria el recuerdo de mi padre, el cual...

Cansados de emborracharnos en Bantú, el mismo antro-chochal de siempre, decidimos J y yo montar un bar en la zona play, puppy y hello kitty de Medellín. Por lo menos ése va a ser el único lugar en El Poblado de donde no nos saquen a las patadas. Lo primero es conseguir el local, por ahí se empieza, ¿no? Y para conseguir la plata para el primer mes de arriendo, empeñamos unas esclavas de oro, empeñamos a nuestras madres, hicimos rifas y prostituimos a nuestras mujeres con tal de conseguir el primer milloncit...

Ni más faltaba: ¡fue sin querer queriendo!Pero pasó.Desde hacía unos días estábamos ella y yo en el apartamento, y ya nos habíamos acostumbrado a estar solos. Cada uno en su espacio-tiempo, pero siempre buscándonos y encontrándonos cuando nos hacíamos falta mutuamente.Con unas caricias respondidas con rasguños, hasta con mordiscos a veces, cumplíamos fielmente al pacto de amistad entre el amo y...


